Hemos rodado un mes entero con uno de los scooters más populares del mercado, el Yamaha X-Max 250, descubriendo si en realidad te hace el día a día más fácil como se le presupone…
Por todo ello y un montón de cosas más me he sentido muy identificada con el X-Max, excepto por lo de la altura al suelo. Mis 1,67 metros de estatura no dan tregua en los semáforos y muy claro hay que tenerlo cada vez que plantas los pies en el suelo: o lo haces con las puntas de ambos o te sales de un lado para apoyar la planta de uno. Afortunadamente, lo progresivo que resulta el motor en arrancadas ayuda a controlar el scooter si la salida no es fulgurante, o cuando circulas casi «a cero» entre coches teniendo que detener la marcha cuando te cierran el paso. La acción de abrir y cerrar gas es lo suficientemente suave como para dar tiempo a colocar los pies, bien sobre la plataforma o bien en el suelo.
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