
Es mes, la entrega sobre la serie acerca de las suspensiones está dedicada a la horquilla telescópica.
Regular la horquilla puede ser una tarea complicada, pero al menos lo habitual es que el conductor note los cambios aunque no sean de gran envergadura, la horquilla se conecta a las manos y suele haber un buen grado de sensibilidad.
En cualquier caso, como va a ocurrir siempre, la regulación de la suspensión afecta tanto a la velocidad de trabajo como a la posición en que se encuentra la suspensión, y esto a su vez tiene una influencia decisiva en la geometría de dirección. Si la suspensión trabaja baja, la dirección está más cerrada, lo que puede ocurrir por falta de precarga, un muelle demasiado blando e incluso por un freno hidráulico insuficiente. El efecto contrario también tiene lugar, y entonces la dirección se abre con los efectos que ya comentamos en su día –LA MOTO 191 y 192, marzo y abril de 2006–.
La velocidad de trabajo también afecta a la geometría porque la suspensión pasa de estar extendida a comprimida demasiado deprisa, no hay transición y la moto funciona en secuencias de «blanco o negro».
En los siguientes capítulos nos centraremos en los efectos que cada cambio tiene en el comportamiento de la moto, pero siempre hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces lo que notas, más que el funcionamiento propio de la horquilla, es el efecto que tiene en la geometría.
[...]
Más en LA MOTO 250.
Regular la horquilla puede ser una tarea complicada, pero al menos lo habitual es que el conductor note los cambios aunque no sean de gran envergadura, la horquilla se conecta a las manos y suele haber un buen grado de sensibilidad.
En cualquier caso, como va a ocurrir siempre, la regulación de la suspensión afecta tanto a la velocidad de trabajo como a la posición en que se encuentra la suspensión, y esto a su vez tiene una influencia decisiva en la geometría de dirección. Si la suspensión trabaja baja, la dirección está más cerrada, lo que puede ocurrir por falta de precarga, un muelle demasiado blando e incluso por un freno hidráulico insuficiente. El efecto contrario también tiene lugar, y entonces la dirección se abre con los efectos que ya comentamos en su día –LA MOTO 191 y 192, marzo y abril de 2006–.
La velocidad de
Regular la horquilla puede ser una tarea complicada, pero al menos lo habitual es que el conductor note los cambios aunque no sean de gran envergadura, la horquilla se conecta a las manos y suele haber un buen grado de sensibilidad.
En cualquier caso, como va a ocurrir siempre, la regulación de la suspensión afecta tanto a la velocidad de trabajo como a la posición en que se encuentra la suspensión, y esto a su vez tiene una influencia decisiva en la geometría de dirección. Si la suspensión trabaja baja, la dirección está más cerrada, lo que puede ocurrir por falta de precarga, un muelle demasiado blando e incluso por un freno hidráulico insuficiente. El efecto contrario también tiene lugar, y entonces la dirección se abre con los efectos que ya comentamos en su día –LA MOTO 191 y 192, marzo y abril de 2006–.
La velocidad de trabajo también afecta a la geometría porque la suspensión pasa de estar extendida a comprimida demasiado deprisa, no hay transición y la moto funciona en secuencias de «blanco o negro».
En los siguientes capítulos nos centraremos en los efectos que cada cambio tiene en el comportamiento de la moto, pero siempre hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces lo que notas, más que el funcionamiento propio de la horquilla, es el efecto que tiene en la geometría.
trabajo también afecta a la geometría porque la suspensión pasa de estar extendida a comprimida demasiado deprisa, no hay transición y la moto funciona en secuencias de «blanco o negro».
En los siguientes capítulos nos centraremos en los efectos que cada cambio tiene en el comportamiento de la moto, pero siempre hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces lo que notas, más que el funcionamiento propio de la horquilla, es el efecto que tiene en la geometría.