Los años dorados

La Honda 250 RC165 de 6 cilindros de Jim Redman fue quizá el mayor exponente de las virguerías mecánicas de los años '60.

No te pierdas la segunda entrega de la apasionante historia de Honda en el Mundial, los años dorados, desde su segunda participación en en TT de la Isla de Man de 1960 hasta su retirada poco antes de comenzar la temporada 1968. Y en ese periodo, la firma del ala dorada pasó de ser conocida en Occidente, como el resto de marcas niponas, como fabricantes de copias baratas y de mala calidad de los productos europeos a ser la referencia en el Mundial, la gran protagonista entre todos aquellos orfebres que convirtieron las carreras de motos en una batalla entre joyas de la mecánica nunca vistas. Entre 1961 y 1967, los pilotos de Honda conquistaron 16 títulos, liderados por el rodesiano Jim Redman que, como sus compañeros del hemisferio sur protagonizaban una vida de novela.

Los australianos formaban un grupo muy especial de pilotos. Eran hombres que habían comprado un billete de ida y se habían lanzado a la aventura con una única salida, el éxito. Phillis había vendido todo, y junto a su mujer había llegado a Gran Bretaña en un viaje al que habían apostado todo lo que tenían y en el que el retorno no sólo era la última alternativa, sino significaba el fracaso más absoluto. Y como él había otros pilotos de su hemisferio, sus compatriotas Brown, Findlay, Kavanagh y Campbell, o los rodesianos Redman, Amm y Hocking.

[...]

Jim Redman en realidad no era rodesiano, sino inglés de pura cepa. Había llegado del país africano con su pasaporte africano por azares de la vida. Se había quedado huérfano y, junto a su hermana, a cargo de sus otros dos hermanos menores, dos gemelos que contaban sólo 11 años cuando su madre falleció de un derrame cerebral sólo un año después del suicidio de su padre. Las autoridades primero querían llevárselos al orfanato, Pero Jim se colocó y logró el dinero necesario para mantener a la familia, pero posteriormente el ejército insistió en reclutarle, quitándole los medios económicos para mantener a sus hermanos. Así, antes de que el papel de la oficina de reclutamiento llegase a casa y se convirtiese en prófugo, tomó el primer barco que partía a Suráfrica. En Rodesia empezó a hacer negocios y a correr, hasta dar el salto de vuelta para competir en el Viejo Continente.

Redman comprendió que era una última oportunidad, y que si no la aprovechaba tendría que hacer lo que no estaba dispuesto a hacer: las maletas de vuelta a África. Sólo disponía de 45 minutos de entrenamiento, pero logró hacer dos segundos menos que Phillis con la 125 cc y se colocó tercero por delante de Spaggiari y su MV Agusta. Para muchos era increíble que una de esas «simpáticas Honda» como rezaba la publicidad del Super Cub por aquellos tiempos, fuese capaz de batir a una señora MV Agusta. Los periodistas fueron a la dirección de carrera para advertirles que había habido un error en los tiempos, pero el servicio de cronometraje aseguró que los tiempos estaban bien.

Redman estaba furioso por la actitud de los periodistas británicos, pero se conjuró para no parecerlo. Sin embargo, estaba decidido a demostrar en la carrera del día siguiente que ni su tiempo era un error, ni las MV Agusta eran invencibles. De ello dependía su futuro.

Y lo consiguió. Tras una primera vuelta de infarto, en la que estuvo jugando con la caída en cada curva, y en la que él y Spaggiari se adelantaron constantemente, pasó por la línea de meta en tercera posición. El italiano se cayó poco después y Redman cometió un error que le alejó de las dos MV Agusta que iban en cabeza, y casi al final también le adelantó la MZ de Gandossi, pero una cuarta posición era más que suficiente, el mejor resultado de una Honda hasta ese momento.

[...]

Honda logró en 1966 la totalidad de los títulos de marcas y, por sorpresa, anunció poco antes de comenzar la temporada ‘68 su intención de retirarse de las carreras. Se sumaban una serie de factores que hicieron que se tomase la decisión. Ya no había nada que demostrar, salvo quizá la victoria en 500 cc.

Más en LA MOTO 228, abril de 2009.

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2 Comments on “Los años dorados”

  1. #1 silvana trejo
    on Abr 9th, 2009 at 9:03 pm

    hola soy de peru y quisiera tener el correo de la revista ya q me parece unteresante.
    gracias
    saludos y felicidades

  2. #2 Mariano Herranz
    on Abr 11th, 2009 at 8:47 am

    ¡Ah!, parece que no lo tenemos puesto en ningún sitio: lamoto@mpib.es

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