Comparativa Supersport

En este número de LA MOTO probamos las supersport en carretera.

En este número de LA MOTO probamos las supersport en carretera.

En el próximo número de LA MOTO te traemos una de las comparativas más esperadas del año: nos subimos a las Supersport.

Aunque estas seis motos sean iguales, como todo en la vida, unas son más «iguales» que las otras. No podemos olvidar que las seiscientos son, de alguna manera, el nivel de entrada en empresas mayores. Todos los propietarios de una supersport sueñan dormidos o despiertos con una superbike. El problema, o la gracia, es que estas motos han ido decantándose cada vez más hacia la efectividad pura, de modo que son cada vez más exigentes. Por su nivel de prestaciones y por su concepto de chasis y motor, son año a año más… demonios.

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Las seis son motos muy cerradas de dirección, con poco avance, y con ruedas «gordas», de 120/70 y 180/55 17”. Con el piloto encima las seis tienen el centro de gravedad, por su reducida batalla, bastante elevado. Se busca favorecer así su velocidad de inclinación. Una moto con el peso muy bajo se cae hacia las curvas despacio, justo lo contrario a lo que se precisa de una moto ágil. Así, con tanta rueda, hay que «obligarlas» moviendo el peso del cuerpo hacia dentro de la curva, colgando el culo y la rodilla, para que se tumben rápido.

Digámoslo de otra manera: como las 600 de hoy, por su potencia, necesitan tanta goma como un ancho 180 trasero, la única manera de que sean ágiles es haciéndolas cortas y, por supuesto, cerrando mucho el ángulo de la horquilla. El caso es el mismo: si pretendes conducir estas motos al estilo clásico, si no estás dispuesto a moverte sobre ellas haciendo la imitación de tu piloto favorito, la moto pierde la mayoría de las bazas que conforman su superioridad en eficacia pura frente a motos más clásicas o tranquilas.

Por lo mismo, sus motores de relativamente contenida cilindrada —aquí, en sus diferencias relativas, encontraremos buena parte de lo que se puede contar en este ensayo como distingos entre las seis— se encuentran a gusto y ofrecen lo mejor sólo a alto y muy alto régimen. En carretera, pues, hay otras motos más asequibles que estos seis ángeles.

No obstante, la verdad es que «los semimanillares» mantienen tanta fascinación en nuestro espíritu de probadores —ejem— experimentados… como en el tuyo. Aceptemos entre todos que las supersport son motos más para una mañana que para una semana, más para disfrutarlas intensamente que para largos recorridos turísticos a medio gas… Por supuesto, puedes irte de vacaciones con ellas, y hasta con pasajero en el piso de arriba, al fondo, del colín. El amor puede con todo. Pero aquí vamos a aprovechar al máximo su formidable capacidad para divertirnos en conducción deportiva.

Más en LA MOTO 232, agosto de 2009, disponible en tu quiosco a partir del próximo miércoles 15 de julio.

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