Este mes te traemos a las páginas de LA MOTO una comparativa entre motos prácticas, dispuestas a todo lo que se te ocurra… menos meterlas en el campo. El resto es su terreno y pueden llevarte tan lejos como pretendas. Ciudad, carretera, autopista, ¿un cursillo del Action Team? ¡Por qué no!
Si has pensado en jubilar tu moto o simplemente buscas tu primera compañera «adulta» de batallas haciendo números persiguiendo la máxima rentabilidad, imagino que habrás pensado en una de estas tres opciones. A nadie le amarga un dulce, y si te parece poco apetitoso un motor con unos 80 CV de potencia, tal vez derivado de una supersport, posiciones de conducción agradables, velocidades superiores a 200 km/h con semicarenados para no dejarte el cuello en el intento y precios que no llegan a los 8.000 euros… es que no tienes sangre en las venas.
Bien mirado, lo cierto es que resultan opciones no sólo válidas, sino además muy rentables y de mantenimiento hasta cierto punto contenido. Nadie dice que tener estas motos al día sea gratis, pero tampoco requieren cuidados extremos, reparaciones de órdago con sólo una caída en parado o consumos de combustible que te hagan echar las manos a la cabeza. Todo lo contrario, sus artimañas les hacen pasar precisamente por todo ello de puntillas, ya que ni sus carenados van a dejarte en la ruina si necesitas repararlos, ni sus revisiones periódicas cuestan un ojo de la cara, ni gastan tanta goma como para pensar en que te vas a dejar la paga extra en cambiar neumáticos traseros cada dos por tres.
¿Significa eso que aceleran poco y corren menos? Ni mucho menos. Si en la entradilla de este Supermatch te he sugerido incluso que puedes hacerte un cursillo del Action Team en cualquier circuito no ha sido de forma gratuita. He llegado a ver más de un cursillista apuntado en el grupo de iniciación con una sonrisa en los labios después de apurar la pista de lado a lado y de apretar su moto en la recta de meta; pero además también he compartido más de una charla con algún orgulloso piloto del grupo medio que, lejos de pensar en cambiar de moto, exprime las posibilidades de su semicarenada rozando con los estribos en el suelo y aguantando todo el fin de semana con las gomas en buen estado. ¿Necesitas más experiencias para convencerte?
Más en LA MOTO 238, febrero de 2010.















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