Es momento de cambios obligados. Con la ropa de verano ya en el armario, la invernal cobra merecido protagonismo en nuestras páginas. El mes pasado tuviste oportunidad de equiparte con diferentes chaquetas preparadas para lo peor, con forros desmontables, membranas microporosas, bolsillos impermeables, tejidos de calidad… y pantalones a juego con idénticas prestaciones.
¿Y las manos? Se trata de una de las zonas más bascularizadas del cuerpo, lo que implica un riego sanguíneo especialmente delicado que, a su vez, influye de manera determinante en un correcto mantenimiento de la temperatura corporal. En otras palabras, si descuidas tus manos la sensación de frío se multiplica en el resto del cuerpo, por muy «atómico» que sea tu equipamiento.
Sucede aquí algo similar a lo que te comentábamos el mes pasado con los conjuntos invernales: puede que pases calor cuando te lo pruebes en la tienda y pienses que es demasiado para tus aventuras motociclistas, pero la sensación de frío no suele salir de casa contigo, sino que la vas adquiriendo a medida que los kilómetros pasan y el ejercicio a los mandos de tu moto es mínimo. Así, en largos tramos de autovía donde tu movimiento se reduce a mover la cabeza cada vez que cambias de carril para adelantar, las manos reciben una carga excesiva de aire frío y poco estímulo para su movimiento y posterior calentamiento. Sólo los forros más gruesos o las membranas más efectivas logran cortar ese viento puñetero que se empeña en congelarnos. Además, la lluvia tampoco tiene precisamente la temperatura de la ducha de casa, con lo que las membranas, así como las costuras mejor rematadas y estancas, deberían marcar las diferencias entre productos aparentemente similares. [...]
Dadas las circunstancias, el único remedio que puedes y debes poner en práctica es el uso de guantes específicamente diseñados para el invierno. Con ellos perderás algo de tacto, más cuanto mayor sea la capa de acolchado de la que disponga, pero lo cierto es que cualquier remedio para luchar contra el frío y la lluvia justifica esa pequeña pérdida de sensibilidad. Un hándicap que puedes minimizar si eres capaz de conseguir tu talla correcta. Muchos modelos de los que tienes en las páginas posteriores ofrecen cortes específicos tanto para manos de hombre como de mujer, por lo que aquello de «sentarte como un guante» no debería entrañar ningún problema. Eso sí, no te des por vencido hasta conseguirlo para no errar el tiro.
El problema del tacto está presente en todo el informe. Te explicamos qué pares son más gruesos y, por tanto, más delicados a la hora de perder sensaciones procedentes de los puños de tu moto. Habría que insistir que es preferible no restar temperatura corporal a dejar de notar lo que sucede en la rueda delantera con tanta fidelidad.
Más en LA MOTO 237.






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